Las mujeres salieron a la noche

foto: Martin Melaugh

foto: Martin Melaugh

Arpillería: ¿Dónde están nuestros hijos?
Anónima. Chile, 1979.
Colección de Jacquie Monty, Inglaterra

Las mujeres salieron a la noche
y buscaron el hilo del rocío,
pero sólo hallaron las pisadas
de sus insomnes, amados muertos.
El hilo de la papa hallaron y
más tarde
el hilo de las hojas del maizal,
el hilo de la piedra de moler
y el zumbido de unas grises mariposas
que aletearon en la pobre luz
de sus viejas, nubladas pupilas.
Las ovejas huyeron quizás dónde,
los zorzales quizás en qué silencio,
los niños habitaban los disparos
en quién sabe qué escondrijo
de las blancas montañas distantes.
¿Dónde hallar el hilo de la luna,
el hilo de las aguas prometidas?
Sólo harapos de nombres y de voces,
pedazos de camisas enterradas,
botones de plástico y de níquel,
retazos de chalecos y bufandas.
Las ropas encharcadas de la muerte,
uniéndose a la tierra, a la neblina,
soltando los tintes, las costuras,
el tibio algodón de la sabana.
El amor de las mujeres era oscuro,
un susurro chocando contra piedras,
un arroyo regresando a su origen
y a las fibras de árboles remotos.
Esto es todo lo que hay en nuestra casa:
una aguja, una lámpara, un telar,
una mesa de madera bruta
y unos platos de aluminio rotos.
Las mujeres se agotaron en el sueño
cosiendo y descosiendo sus visiones,
tejiendo punto a punto un frágil sol
para el yerto corazón del universo.

 

Jaime Huenún, Santiago de Chile, Setembro de 2010/ Septiembre de 2010
Poeta Mapuche, ganhador do premio Pablo Neruda, 2003/ ganador del premio Pablo Neruda, 2003

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E uma

                                   

noites de finas areias frias

ao longe um beduíno canta para longe

amplidão e silêncio há lá

no secreto d’alcova miragens

a jovem gênia refugiada nas imagens

e das tripas histórias faz

um nome nômade

escorre pela ampulheta

no olho do deserto um cisco

não pisca

na cintura rubis e pólvora

e a serpente embaixo da cama

serpenteia

enfeitiçando espreitando

e

no limite da faixa

por um fio

suspende

a existência

na ponta

da língua

e

e

e

tece

a

noite

sem

ponto

sem

 

Fotografei o silêncio

“A missanga, todos a veem.
Ninguém nota o fio que, em colar vistoso, vai compondo as missangas.
Também assim é a voz do poeta: um fio de silêncio costurando o tempo.”

Mia Couto, O fio das missangas